viernes, 23 de abril de 2010

A ojos vendados

Fue una experiencia muy entretenida, la que nos hizo trabajar en equipo con personas que conocíamos desde casi una semana. Al principio nos costo pero durante el transcurso del trabajo empezamos a trabajar bien entendiéndonos un poco mas.

Durante el tiempo que estuvimos vendados extrañamos mucho el no poder ver y quizás muchos nos tentamos en "hacer trampa" (me incluyo) y deslizar la venda para poder observar como estaba avanzando nuestro trabajo, pero al no dejarme llevar por la tentación el resultados fue muy interesante, por lo menos yo quede conforme con nuestro trabajo considerando con que quedo muy parecido con lo que me imaginaba que estaba haciendo al contrario de mis compañeros que no quedaron conformes con el resultado, lo que me hizo pensar en lo acostumbrados que estamos de poder ver, que realmente no lo apreciamos, lo difícil que nos resulta cuando carecemos de un sentido, que realmente no apreciamos las cosas cuando las tenemos y que empezamos a extrañar cuando se alejan. Quizás siempre paso lo mismo con la ausencia extrañamos y con la presencia olvidamos y quizás es algo que no va a cambiar por lo que hicimos, una experiencia en la cual nosotros sabíamos que la ausencia acabaría, que llegaría a su fin, que recuperaríamos la visión. Lo más probable es que con lo acelerada que es la sociedad, con la inmediatez de todo, lo olvide y cada vez que me enfrente a algo parecido recuerde todo esto o no, quizás tenga presente esto en mi vida cotidiana y valore más las cosas que me rodean.